Hasta hace un momento solo llovía. Truenos, relámpagos, agua románticamente regando la tierra que mojada parece sonreírle excitada… hasta que un femenino flagelo, mi novia, esa mujer que impide mis aventuradas relaciones con el sexo opuesto, me invito una tortas fritas. Eso me hace pensar y de ese modo, cartesianamente existir. Toda mi parte intelectual le agradece. Pero sin embargo, me debo a mis principios filosóficos, y me pierdo nuevamente en mis investigaciones, ahora reconfortado gastronómicamente por esa curiosa mezcla de masa y colesterol…
Con mis dedos sucios, entre libros y manuscritos, húmedos de saliva de roedor, encuentro justamente lo que busco. “De re Celluliticum”, el ignoto ensayo del Dr. Yo Mismo, uno de los pocos que han sobrevivido al tiempo que pasaron sin ser jamás escritos. De este trabajo, rescatare el capitulo XXXVI que trata específicamente del amor. El amor humano.
“…y le grite al Sr. Magnetto:- Callate y seguí comiendo!!!-. Todos se cagaron de risa… pero Macri ni siquiera levanto la cara del plato. En ese momento es que empecé a sospechar que en este país existen sectores relacionados ilícitamente para conseguir objetivos precisos relacionados con el ejercicio opresivo del poder. Pero son solo conjeturas y yo soy un hombre de ciencia. Necesito pruebas y hechos que comprueben mis hipótesis.
Ahora bien, este no es el tema que nos atañe en este capitulo. El que aquí desarrollare es aun más macabro. Se trata de ese extraño cosquilleo, esa revolución hormonal, esa sensación se eternidad, ridícula claro está, ese instante fugaz de infinito placer… esa reverenda cagada que es el AMOR. El amor humano.
Si me pidieran un motivo para no amar, instantáneamente contestaría que el amor es egoísmo puro. Solo amamos por lo que la otra persona genera en nosotros. Aun cuando nos produce sufrimiento. Terrible. Yo considero que lo mejor que se puede hacer con una mujer, es no amarla… o con un hombre. Lleguen a su casa mis siervos, miren a los ojos su pareja no judía y díganles:-“Ya no te amo, pues prometo desde hoy no atormentarte con los sacrificios que hago por estar a tu lado, no volver a intentar dominar tu vida, tus elecciones, tus deseos, tus sueños y tu tiempo libre para ponerlos al servicio de mis caprichos. No volveré a impedirte crecer y ser. No pelearemos más por intereses contrapuestos y desencuentros sexuales. OH! No, no... Y no soñare mas tus sábados en mi sofá, ni tus domingos aburridos en los míos melancólicos… ni te quiero a ti, ni te deseo para mi… eres libre y por siempre me gustara eso de ti, mucho mas que tu misma/o”-. Ese es el Discurso del Amor Desinteresado, que es un titulo a priori, ya que es como en política decir Peronismo de Izquierda, o Radicalismo Conservador…
Bueno, eso es todo por hoy. Solo una breve introducción al tema. Lo demás lo dejo a su criterio Jelinekista.
No hay comentarios:
Publicar un comentario